Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Gina Ruz’

A Émery en días de fiesta.

Crescencio Camacho. Foto: Gina Ruz.

Cientos de personas aplaudían eufóricamente a la orquesta. Aunque muchos de los más jóvenes no sabían quién era el cantante, disfrutaron igual que los mayores, quienes sí recordaron y bailaron la música de las Fiestas de antes.

Crescencio Camacho, a sus 87 años, sonreía como niño, recibía felicitaciones, y sudaba por el esfuerzo y las luces de la tarima. Su “toque” en la Plaza de la Aduana, en la noche de presentación de las candidatas al Reinado de la Independencia el 6 de octubre de 2005, había sido un éxito.

“¿Y eso me lo va a preguntar de último?”, me reclamó un mes después cuando, sentados en un muro del Parque Centenario, lugar de encuentro de los músicos populares de la ciudad, le contaba de qué íbamos a hablar en la entrevista, ansioso por transmitir la emoción que sintió esa noche. No recuerda con exactitud cuándo fue su última presentación en la principal plaza de Cartagena, pero sabe que fue hace varios lustros, “cuando el alcalde era Olegario Barbosa”.

Unos días antes participó en un conversatorio con otros músicos en el Museo del Oro, y estuvo como invitado especial a la ceremonia de lectura del Bando y del Acta de Independencia de Cartagena realizada el 11 de noviembre en la plaza de la Trinidad de Getsemaní, donde interpretó con su orquesta tres magistrales piezas festivas: Cariseco, Pie pelúo y El Cebú.

Las pequeñas integrantes de la comparsa “Fantasía marina”, estudiantes de la institución educativa José de la Vega, bailaron al son de la agrupación, y  los folcloristas homenajeados Lourdes Murillo y Juancho Sierra cerraron con su danza la significativa ceremonia.

El cantante de dos de las orquestas cartageneras más exitosas de las últimas décadas, las de Pedro Laza y Rufo Garrido (ya fallecidos), siente que por fin, después de tantos años de olvido, lo reconocen en su tierra.

Y no es para menos: en Barranquilla, por ejemplo, algunas emisoras hacen “mano a mano” entre él y otros cantantes destacados como Tony Zúñiga. “A veces me gana él, a veces le gano yo”, afirma, y mientras en Cartagena hace “bailecitos por los barrios”, de la capital del Atlántico lo llamaron para presentarse en el estadio Romelio Martínez y en una caseta en los próximos días.

“En Barranquilla me han atendido bien, me están llamando a cada rato, le agradezco mucho a esa ciudad, igual que a Sincelejo”, dice con algo de nostalgia.

El investigador musical Emery Barrios, estudioso de la obra de Laza, Garrido y Clímaco Sarmiento, músicos homenajeados este año en el marco del proceso de Revitalización de las Fiestas de Independencia, lo ratifica: “En los carnavales de Barranquilla, un amplio sector escucha a Lucho Pérez (La cadenita, El montón, El getsemanicense), Rufo Garrido (Suenan los tambores, La palenquerita, Que toque Rufo, El buscapié)… en Cartagena se escuchaban también en otras épocas del año, temas como Conchita, de Clímaco Sarmiento, La Cigarra, La Vaca Vieja, y se combinaba con lo nuevo”, recuerda el investigador.

Con el tiempo, y con lo que Barrios llama la “chabacanización de la F.M.”, se comenzaron a promocionar temas y géneros “que los dueños de las emisoras consideraran que podrían atrapar o ir preparando a una especie de oyente consumidor. Y después vino la ‘payola’: hasta los consagrados tienen que pagar algo en dinero o en discos para que suenen sus temas en la radio” afirma.

“Aquí no hay alternativas, la gente oye lo que le ponen”, concluye Emery Barrios, quien el día de la presentación de la Orquesta de Crescencio Camacho y sus nuevos pelayeros daba vueltas por la plaza de la Aduana, preguntándole a sus conocidos qué les había parecido.

“¡Mira cómo sonaba eso ese día! Me pareció fabuloso, fue apoteósico ver a la gente emocionada con esos temas, aquella alegría…”, celebra Barrios.

La revisión de la música de estos artistas es necesaria, según el investigador, pues se trata de obras acabadas, importantes, innovadoras, que realzan los ritmos tropicales bebiendo de las fuentes del Caribe. “Por eso siguen y seguirán vigentes”, señala.

Las correrías musicales

Crescencio Camacho con Émery Barrios (F), y los músicos Manuel “el Tibiri” García y Fernando Almanza. Foto: Gina Ruz.

Crescencio, el hijo de Rafael Camacho y Ana Isabel Olivo, nació en Villanueva, Bolívar. En su juventud, ayudaba a hacer bloques para construcción, y comerciaba con mulos y caballos en los pueblos vecinos.

Luego de prestar el servicio militar, formó un sexteto con Andrés Pedroza y otros amigos, donde cantaba y tocaba las maracas. “Pero no producía nada, negra, sino parranda y parranda, imagínese, y creciendo uno… y la vida…”, recuerda Camacho.

“Mi padre tenía una cantina en Villanueva y había un inspector de rentas al que le gustaba mucho el trago, mi papá le fiaba hasta que le pagaban el sueldo, y con esa amistad consiguió que me empleara de guarda en Santa Rosa”, cuenta.

Y se llevó la guitarra para acompañar su nueva vida. “Esa fue la perdición mía”, se ríe, “ahí con mis tonitos, serenateando, me conseguí a Esther Vivanco, la difunta, mi esposa. Una mujer bastante buena”.

El inspector de rentas que le consiguió el trabajo se mudó tiempo después para Santa Rosa, “y eso era ‘media’ aquí, ‘media’ allá, ahí nos desemplearon porque no estábamos cumpliendo con el horario de las visitas a las cantinas, sino bebiendo trago”. Y el desempleo lo trajo a Cartagena.

Tesca, zona de burdeles y cantinas, era el sitio del rebusque en esta, su nueva ciudad. Formó un conjunto con Pedro Batista y Nicolás Dávila, entre otros, y los días más esperados eran los de llegada de cruceros.

Aunque no recuerda fechas, sí recuerda que fue allí donde Pedro Laza lo oyó cantar y lo llevó a grabar en el estudio de Toño Fuentes. De esas épocas recuerda además a José Nicolás de Ávila, Lalo Orozco, Edrulfo Polo, Clímaco Sarmiento, Manuel Villanueva.

“Hicimos mucha música, todo lo que Laza grababa le pegaba porque había una acogida mundial del folclor de Pacho Galán y todos nos interesábamos en hacer un merecumbé superior al de él. ¡Y vendíamos discos!”, dice con inocultable orgullo.  Presume además de haber hecho los coros en las grabaciones que hizo El Jefe, Daniel Santos, con la orquesta de Laza.

Con Rufo Garrido comenzó a cantar en Sincelejo cumbias y porros. Camacho cantaba boleros en Montería con la orquesta Ondas del Sinú, y Garrido se lo llevó para la orquesta Danubio Azul de la capital de Sucre. En esa ciudad estuvo 12 años. De regreso a Cartagena, también grabó muchas veces con el saxofonista.

Los temas de Camacho

Camacho y sus amigos músicos en el Parque Centenario. Foto: Gina Ruz.

Entre los temas que grabó Crescencio Camacho con Rufo Garrido y su orquesta se destacan Que toque Rufo y Falta la plata (a dúo con el Pibe Velasco), Compadrito, Pachito te coge el toro, Catana, El queso, Cuando te vayas, No tengo la culpa, La carestía, La cumbiamba.

Con Orquesta de Pedro Laza y sus pelayeros: La boquillera, Cayetano Baila, La buchaca, Avelina, La pollerona, La calle, La negra caliente, El chicharrón pelúo, Miramar.

También es compositor de temas como Linda Trigueñita, Mona palenque, pero su faceta como cantante es la más exitosa: “su estilo de vocalización es especial, muy influenciado por los cantantes cubanos, lo de la repetición de términos, el soneo. Es uno de los cantantes más representativos de las dos orquestas”, afirma el investigador musical Emery Barrios.

“El éxito que he tenido yo ha sido interpretando canciones de otros compositores”, sostiene Camacho, y destaca dos que le han dado muchas satisfacciones: Falta la plata (cuando voy para el mercado, veo muchachas tan hermosas, que compiten con las rosas con frescuras y fragancias… yo soy Crescencio Camacho, un hombre muy popular, cómo sufren las mujeres cuando me oyen cantar”) y Compadrito (“solito tú me dejaste, solito tú me dejaste sin decirme adiós, he quedado solo y triste, he quedado solo y triste, mujeres del diablo son”).

Por regalías de estas y otras interpretaciones que inscribió en Acimpro, “cada seis meses recibo mis centavitos”, dice. Hace poco Sayco le otorgó una pensión de medio salario mínimo mensual.

“La naturaleza me ha dado un don que agradezco que es haber conservado mi voz y estoy todavía lucrando de ella. Con la fama que adquirí y con las grabaciones sostuve a mi familia, hice mi casita, levanté siete hijos”.

Los músicos ayer y hoy

“Las fiestas de antes eran unas fiestas muy chéveres, muy sabrosas, había un entusiasmo… toda Cartagena se movía. Ahora son por allá por la avenida Santander, pero antes lo vivía uno por todas partes porque había máscaras, maicena, fandango, mapalé, trabajaba uno más”, recuerda Camacho.

Este año –afirma – “me ha gustado porque hubo una organización distinta, les han dado verdaderamente un revivir que hace tiempo no se veía en Cartagena”.

A propósito de la cercanía del Día del Músico que se celebra el 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona del gremio, Camacho se queja del abandono en que están los músicos cartageneros.

“La misa y la procesión en la Plaza de la Trinidad la hacemos con pequeños recaudos del sindicato de músicos. Estamos buscando un local para hacer la celebración, a veces la industria nos da las botellitas de ron”, dice, y remata: “la situación es precaria, no hay trabajo, no hay plata, no hay nada”.

Por eso anhela que esta presentación a lo grande en Cartagena no sea la última, y no pierde las esperanzas de que “haya quien patrocine eso”. Sigue ensayando con su orquesta, integrada por Fernando Almanza (Cantante), Julio Quiñónez (saxofón alto), Ciro Olascuaga (primera trompeta), Julio Arellano (segunda trompeta), Raúl Gallego (saxofón tenor), Andrés Ramos (percusión), entre otros talentosos músicos.

“Mi hija mayor cuando me ve salir me dice: -porqué no te quedas acá descansando, ya tú tienes tu jubilación. Ella cree que yo estoy cansado y que no puedo ganarme la vida”.

Camacho se siente todavía con muchas ganas y ya no toma ni fuma para cuidar la voz. Y afirma categórico: “¡Cómo voy a abandonar yo lo que me ha dado la vida! La música la llevo dentro y moriré con ella y con mis amigos”.

* Artículo publicado en El Universal el 20 de noviembre de 2005.

Read Full Post »

Público del IV Mercado Cultural del Caribe en Cartagena

No hay escenario mejor que Cartagena para el Mercado Cultural del Caribe. Por cuarto año consecutivo la ciudad fue un hervidero de músicos, bailarines, managers, investigadores, gestores y promotores locales, nacionales e internacionales buscando y encontrando oportunidades de crecimiento y de negocios culturales.

Pero, no conforme con ser escenario, la ciudad vive cada vez más el Mercado. Entre las más de 1.000 citas de negocios, más de 100 agrupaciones seleccionadas, más de 30 presentaciones promocionales, y miles de asistentes, en 2011 destacó la participación local en todas las franjas del Mercado.

En este IV Mercado Cultural del Caribe MCC se le dio prioridad a la promoción y fortalecimiento de las expresiones culturales de los pueblos afrocolombianos y se impulsó la participación de las manifestaciones artísticas en torno a la música y la danza de la región Caribe, Pacífica e Insular por ser 2011 declarado el año de la Afrocolombianidad.

Leonor González Mina, la Negra grande de Colombia.

Las actividades que se desarrollaron del 1 al 4 de diciembre de 2011 incluyeron Rueda de Negocios, como un espacio para establecer contactos, convenios y acuerdos de tipo comercial entre los artistas y los programadores invitados. Presentaciones Promocionales (Showcases) con agrupaciones que realizaron presentaciones en vivo en la Plaza de la Proclamación, el Centro de Formación de la Cooperación Española y el Teatro Adolfo Mejía.

Franja Académica con conferencias, conversatorios y mesas de trabajo con agentes claves de la industria a nivel nacional e internacional, que este año contó con el respaldo académico del L+iD Laboratorio de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Tecnológica de Bolívar.

Franja Académica.

Talleres y encuentros con músicos especialistas en técnicas, prácticas, formatos y ensambles. Música en Movimiento a través de un desfile de compañías de danza, comparsas y agrupaciones musicales. Encuentro de Saberes y muestra de prácticas tradicionales sobre música, danza, literatura, gastronomía, política, artesanías de comunidades afrocolombianas e indígenas.

Feria de Servicios con una oferta de proveedores de bienes, servicios y entidades de fomento para el sector musical, dancístico y de industrias culturales, merchandising, producción, agencias de prensa, manejo de imagen, productoras de video clips, estudios de grabación, venta de instrumentos, entre otras.

 

De Cartagena para el mundo

Feria de Productos y Servicios Culturales.

El gestor y director del MCC, el músico y productor cartagenero Rafael Ramos Caraballo, director de la Corporación Cabildo, destaca de esta cuarta versión la mayor vinculación de las organizaciones culturales de la ciudad y del país.

“Nuestra permanencia en estos cuatro años va generando que la demanda entienda de qué se trata y eso se refleja en la participación que se mostró este año. La ciudad reconoce el evento y participa de él, incluso algunos escépticos que se mantenían distantes han ido acercándose y aprovechando los espacios que se generan”, dice Ramos.

Es destacable la participación y el apoyo de entidades como el Observatorio del Caribe, la Universidad Tecnológica de Bolívar, la Cámara de Comercio de Cartagena, el Ministerio de Cultura, el Centro de Formación de la Cooperación Española, la Alcaldía de Cartagena y el IPCC. Este año por primera vez se vinculó una empresa comercial: la cerveza Miller.

Música en movimiento.

Un logro importante ha sido también la vinculación de las empresas culturales locales que han estado articuladas a los procesos de fortalecimiento que se han dado en Cartagena en los últimos años. Entre estas se encuentran colectivos artísticos y culturales de la ciudad como Atabaques, Tu cultura, Nuevo Horizonte, Lompley, Ciudad Móvil, Ciudad Nativa, Icacos media, Periferia, entre otros, que aportaron gente, trabajo y muchas ganas en las diversas franjas del evento.

Para fortalecer, Ramos considera que ante el crecimiento del Mercado es necesario conformar equipos de trabajo mucho más grandes que respondan a la magnitud de las franjas que el mercado propone. Una debilidad es el patrocinio, para lo cual considera indispensable fortalecer la comercialización, y para el año entrante también debe aumentar la demanda, especialmente la internacional.

Juancho Nieves y la Tribu Barají con Adolfo Pacheco.

Viendo los resultados

Los mercados culturales en la región Caribe son relativamente nuevos, sus gestores se enfrentan al reto cotidiano de explicar qué hacen, cómo funciona, cual es su misión y cuáles los objetivos y estrategias.

El Mercado genera el espacio y los artistas y promotores deben aprovecharlo y armar su estrategia antes, durante y a partir del Mercado. Para María Clara Espinel, manager de artistas como EKA, Alfonso Espriella, y La Chiva Gantiva (con quienes vino este año) “el trabajo debe ser de uno y no del mercado para que la participación sea efectiva. Si uno no mantiene contacto con todas las personas con las que se reúne o al menos con las que tiene sentido mantenerlo, el esfuerzo se desvanece y olvida”.

Encuentro de saberes.

Pero no todo es negocio y venta en el sentido que se le da a la palabra “mercado” que aún genera resistencias en un sector de los actores culturales. Hay procesos de formación y asesoría, encuentros y reconocimiento entre artistas, gestores y muchas horas de diálogo e intercambio que generan alianzas estratégicas que permitirán la realización de nuevos proyectos y procesos a nivel regional nacional e internacional.

Adriana Sabogal, productora, promotora, manager y directora de la Fundación Tridha en Canadá, vino al primer Mercado Cultural en 2008 como programadora internacional, en el Mercado siguiente se vinculó como voluntaria y ahora es la subdirectora.

Para Sabogal, quien viene dos meses al año a Cartagena para el Mercado “es tremendamente gratificante para quienes participamos en la organización ver la sorpresa de programadores nacionales e internacionales al descubrir manifestaciones artísticas de nuestra cultura que no habían ni siquiera imaginado”.

Alabaos de Andagoya.

Afirma convencida que las largas y agotadoras jornadas de trabajo se ven balanceadas al ver agrupaciones que salen de una rueda de negocios fortalecidas, validadas, complacidas con la receptividad, algunos con contratos en proceso y todos con una red de contactos ampliada para posibles proyectos a futuro.

Entre los grupos que han obtenido giras internacionales gracias al Mercado Cultural se encuentran Cimarrón (Europa, Reino Unido, Emiratos Arabes, USA), Systema Solar (Europa y Canadá), Orquesta La 33 (Europa y Canadá), Las Alegres Ambulancias (Canadá), NVOZ (Canadá, Venezuela), Mulatos del Caribe (Guatemala), Palo pa’ Rumba (México), Se Formó (México), Sexteto Tabalá (Canadá).

También han logrado contratos en el exterior La Mojarra Eléctrica (Portugal), Retrovisor (Portugal), Claudia Calderón (Francia), Bomba Estéreo (Canadá), Toto La Momposina (USA) y Erica Muñoz EKA (España), entre otros.

Y son incontables los grupos que han concretado presentaciones en diversas ciudades del país, pues parte importante del Mercado son los programadores de los principales festivales nacionales que vienen a conocer nuevas propuestas para sus eventos.

Tribu Baharú.

El balance de 2011, sin medir los negocios generados, incluye:

13 programadores internacionales

30 programadores nacionales (15 de ellos fueron festivales)

107 agrupaciones nacionales seleccionadas

33 agrupaciones realizaron presentación promocional

13 grupos internacionales inscritos y 4 seleccionados (3 de ellos para presentación promocional)

1.235 citas programadas en la rueda de negocios

10 grupos de danza participaron en el desfile Música en Movimiento

10 conferencias, paneles y mesas de discusión

11 talleres de música, danza y producción

Hacia un Caribe mayor

Javier Brun

Para Javier Brun, vicepresidente de la Fundación Interarts y miembro de la Cátedra UNESCO de la Universitat de Girona, España, quien brindó la conferencia inaugural invitado por el Laboratorio Iberoamericano de Investigación e Innovación en Cultura y Desarrollo de la Universidad Tecnológica de Bolívar, el Mercado tiene interesantes propuestas nacionales, destaca la inclusión de grupos internacionales y considera que esta participación se debe ampliar mucho más, para que no sea un mercado de “lo colombiano” para el mundo, sino una cita multilateral.

“Cartagena es un buen lugar y por ello debe ser, en mi opinión, un mercado que una a las comunidades caribeñas (francófona, anglófona e hispana) que ahora están dispersas pese a que existe la Carifiesta, que no cumple la función de mercado). En Abidjan (Costa de Marfil) se celebraba el Mercado Massa, con una especialización africana. Aquí la especialización podría ser Caribeña, pero abierto a otros lugares”, sostiene Brun.

Agrega que si los managers y promotores creen que México, Brasil, Chile, USA, Francia, España, son los lugares de más interés para expandir la música colombiana, habría que buscar aliados en esos países para que difundan y promuevan el Mercado entre los profesionales.

De igual manera propone fortalecer la Franja académica con reuniones de coordinación entre profesionales, discusiones con los Ministerios de Cultura sobre políticas de promoción, reuniones para organizar circuitos, talleres de management, booking, touring, destinados a los agentes del sector.

El Mercado Cultural del Caribe ha echado ya raíces en Cartagena. Sigue sumando amigos, aliados y voluntarios. Crece más allá de la voluntad y de las predicciones de sus propios promotores, y se consolida como el espacio caribeño de visibilidad y desarrollo para la creación, la circulación y la interacción de los artistas con el público.

*** Opinan los participantes ***

Adriana Sabogal, Fundación Tridha

Adriana Sabogal

El MCC es un evento sin precedentes en la región Caribe, entendiendo región Caribe en el amplio sentido geográfico. El ejercicio juicioso y dedicado de un músico y gestor cultural visionario llega a una cuarta versión con resultados que son cada vez más sorprendentes.

Una iniciativa privada gestionada por una entidad sin ánimo de lucro demuestra año tras año la necesidad de espacios que, como éste, generan procesos de encuentro, intercambio y un espacio vital de supervivencia y consolidación de lo que se llama la industria cultural.

Luis Armando Soto, director de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia

Luis Armando Soto

El Mercado abre una ventana para acercarse a propuestas innovadoras y a través de ellas a poderosas tradiciones musicales que dan cuenta de que en el Caribe la memoria está viva. Haber dado la vuelta al Claustro de Santo Domingo, pasando de una propuesta a otra para conversar con sus creadores o gestores resultó ser productivo.

Establecí contactos, conocí grupos, me encontré con cantadoras tradicionales, con mujeres peinadoras, con hombres que guardan la fuerza de las orquestas del Caribe y son capaces de conectarlas con nuevas músicas. Estuvo muy bien la infraestructura de Santo Domingo y de la Plaza de la Proclamación, y muy vitalizante el cierre del mercado en Ciudad Móvil, una empresa cultural que hay que apoyar sin duda.

Walter Hernández “Índigo”, vocalista de Systema Solar

Walter Índigo Hernández

El Mercado Cultural del Caribe para Systema Solar ha significado la apertura de nuevas posibilidades para sacar adelante los objetivos de nuestro colectivo. Gracias a nuestro primer showcase en el primer Mercado en 2008 iniciamos una relación con Evviva Show de donde se logró la primera gira europea en el 2010.

Por este tipo de eventos hemos ido explorando en la mejor manera de hacer comunicable nuestra propuesta, además de abrir y seguir las reflexiones sobre el sentido y rumbo del sector de la música, pensar en optimizar posibilidades de agremiación o trabajo en red y en general tomar más conciencia sobre los aspectos de la cadena de valor de la industria de la música y el entretenimiento.

Patricio Rivas, investigador y asesor cultural chileno

Patricio Rivas

El Mercado Cultural del Caribe es un ámbito de circulación y relaciones de los productos creativos bastante original en la región Latinomericana. Sitúa a Cartagena como un lugar de convergencia para la cultura regional.

Estos modelos de espacio para el intercambio amplio han emergido con lentitud y avances parciales en varios lugares de América Latina. En Cartagena el mercado está dotado de complejidad y fuerza, es un modelo de éxito que congrega artistas, gestores e intelectuales, que al concretarse por algunos días producen inteligencia colectiva y debaten hipótesis de futuro.

Estos programas gestan comunidad y articulan redes, juntan y logran que los actores que concurren se mantengan juntos. Es una suerte de momento democrático de la cultura, donde lo que se propone se examina en colectivos diversos.

María Clara Espinel, manager de artistas

María Clara Espinel

El Mercado cultural del Caribe es una plataforma para crecer un proyecto cultural. Desde el 2008 he tenido la oportunidad de asistir y como manager y booker de artistas esta plataforma me ha abierto puertas. He aprendido a vender a mis artistas y he aprendido a relacionarme con todo tipo de promotores.

El resultado ha sido positivo porque he aprovechado las oportunidades que abre un mercado. He tenido giras con los artistas, he aprendido de los talleres que ofrece y me siento muy preparada gracias a la experiencia obtenida en este tipo de eventos.

Consuelo Arbeláez, Agencia Evvivashow, Italia

Consuelo Arbeláez

El Mercado Cultural del Caribe es una excelente puerta hacia todo el Caribe como también hacia toda Colombia para mostrar, enseñar, promover, desarrollar, guiar y deletairse con la música de Colombia. Me gusta el Mercado porque propone también una parte didáctica y educativa que es muy importante para el desarrollo profesional de artistas y todos aquellos involucrados con la industria musical: managers, periodistas, sellos, artistas, etc, etc. Me gusta también porque muestra aspectos de la culturacolombiana que a través de otros canales sería imposible conocer, me gusta porque le abre espacio a la música con sello colombiano y porque la presenta al mundo en general. Me gusta por la calidez de la gente y por el lugar donde se realiza: la bella Cartagena y porque llena Cartagena de otros sonidos y permite que el público local pueda conocer otras músicas. Creo que elMercado debe seguir expandiéndose y debe mantener la calidad de la dirección artística que hasta ahora ha manejado.

* Artículo publicado en El Universal, el 18 de diciembre de 2011. 

Read Full Post »

Older Posts »